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¿Hay vida después del capitalismo?

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Daniel Marty danieliops@hotmail.com Miembro de la Organización Internacional por una Sociedad Participativa http://www.iopsociety.org En uno de los titulares del 5 de diciembre del periódico digital El Plural (http://www.elplural.com/2012/12/05 ), se puede leer “el CIS ratifica que Rajoy lleva a España a récords de desesperanza: miedo al paro, al desahucio y a los problemas con la sanidad”. Lo que me gusta del artículo es que nos dice una importante verdad: tenemos miedo. En sí, el miedo a una situación de peligro no debería ser un problema si tenemos soluciones ante nosotros, el problema es cuando no existen alternativas viables o mejor dicho creemos que no existen. Criticar el sistema es, en principio, una reacción sana pero, sin alternativas, se puede convertir en el camino de la amargura. Los medios de comunicación critican mucho al gobierno y las entidades financieras por su responsabilidad en la crisis y, sinceramente estoy cada vez menos receptivo a esa información porque estoy cansado de escuchar siempre lo mismo: el mundo es injusto y no hay nada que podamos hacer. Dudo mucho que sea el único en reaccionar de esta manera, creo que es incluso una reacción sana. Nuestros gobernantes, los medios de comunicación, nuestro entorno nos repiten: “No hay alternativas”. Esta frase se repite tanto que nos la acabamos creyendo. Sin embargo, existen alternativas a las medidas de austeridad que se están tomando (Ver por ejemplo el libro “Hay Alternativas” 1 de Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa) y al mismo sacrosanto capitalismo que nos presentan como el único sistema viable para la sociedad. La mayoría de la gente piensa que nuestra sociedad es injusta, que el capitalismo es un sistema injusto, que destruye el medio ambiente y deja una parte creciente de la población en una abyecta miseria, en la desesperación, el miedo y el derrotismo pero cuando pregunto si conoce alguna alternativa que sea viable, la mayoría responde que no. A partir de ahí es cuando le respondo lo que viene a continuación, es decir que sí existe, es un modelo llamado Sociedad Participativa que propone una serie de compromisos institucionales que fomentan la Solidaridad, la Equidad, la Diversidad, la Autogestión y la Sostenibilidad. Conceptos Cualquier sociedad se define por cuatro esferas clave: la esfera económica, la política, la cultural y la familiar. En nuestras actividades diarias, nos desenvolvemos en diferentes esferas donde se definen los roles y las relaciones que establecemos con los demás. Estos roles y relaciones determinarán nuestros intereses y preferencias. Por ejemplo, mi función en el trabajo va a motivar ciertas relaciones con las personas en el ámbito laboral y social y desincentivar otras, me identificaré con las personas que estén en la misma situación laboral que yo. De la misma manera, mi bagaje cultural orientará mis decisiones en cuanto a las personas con las que quiero y no quiero estar, mi visión del mundo y mis intereses. Otro aspecto importante a tener en cuenta es que cada esfera se cruza con las demás, eso significa que no podemos definir la sociedad sólo bajo el prisma de la esfera económica sin tener en cuenta la esfera política, la cultural y la familiar. Tomadas individualmente, no veríamos que cada esfera tiende a reproducir las instituciones que definen las demás esferas. Si una sociedad es racista, las esferas económicas y políticas reproducirán y acrecentarán las desigualdades marcadas por las diferencias de color de piel o de religión dando lugar a la dominación de una comunidad por otra. Lo mismo sucederá en una sociedad sexista, los hombres ocuparán mayoritariamente los puestos directivos y políticos además de percibir mayores remuneraciones (según un estudio del INE en España, en 2010 los salarios españoles femeninos son un 77,5% el masculino). El interés en definir las esferas de la sociedad es el de ofrecer una visión holística de la sociedad y tener así a nuestro alcance una valiosa herramienta a la hora de analizar la sociedad en la que vivimos. Eso quiere decir que las instituciones que definen las cuatro esferas nos ayudarán a determinar si una sociedad es capitalista, comunista, etc. Sabremos los valores que fomenta. Una vez definidos estos conceptos clave, somos capaces de explicar con más claridad porqué no queremos que la sociedad en la que vivimos siga tal cual y podemos explicar lo que sí queremos a cambio. Podremos exponer nuestra Visión de una sociedad participativa. Esfera económica Empiezo hablando de la esfera económica por dos motivos. El primero es por su peso sobre las demás esferas de la sociedad y, en segundo lugar porque es la primera que ha dado lugar a la propuesta sobre participalismo conocida como Economía Participativa (o Parecon por sus siglas en inglés). Antes de hablar de Parecon, mencionaré los dos sistemas económicos más conocidos, habitualmente presentados cómo únicos modelos viables. Capitalismo El capitalismo se caracteriza por tres compromisos institucionales clave: la propiedad privada de los medios de producción, la división laboral entre dos clases de trabajadores y los mercados. Con frecuencia, cuando se hace un discurso sobre los males del capitalismo, se condenan la propiedad de los medios de producción y los mercados. Con lo cual estoy de acuerdo en condenar la propiedad privada de los medios de producción y los mercados. Sin embargo, olvidamos que existe una tercera clase situada entre los propietarios de los medios de producción y los trabajadores, es la que llamamos la clase coordinadora que se distingue por ser una clase trabajadora en una situación de monopolio en la toma de decisiones, esta clase ostenta más poder que el resto de trabajadores y suele tener una mayor retribución que la clase trabajadora. (Ejemplo, según el INE, en 2010 el salario medio de gerentes y directores en España es de 53.400€ brutos, 134,4% superior a la media). Esta clase se caracteriza también por la confianza que adquiere en su trabajo, el monopolio de la información y la preparación para la toma de decisiones, no se debe a su personalidad sino a su rol dentro del sistema económico. Al mantener la división corporativa del trabajo, aunque eliminemos los mercados y la propiedad privada de los medios de producción, nos dirigiremos a un sistema de planificación centralizada en el que una minoría toma la mayoría de las decisiones. Por lo tanto, sigue existiendo la división laboral dotando a una clase de trabajadores, la clase coordinadora, de más poder de decisión que al resto de trabajadores. En conclusión, hemos identificado tres instituciones clave y tres actores que aparecen en el capitalismo: los propietarios de los medios de producción, la clase coordinadora (trabajadores con mayores privilegios y poderes que el resto) y la clase trabajadora. La siguiente pregunta es si queremos que cambie esta situación y cómo queremos que se haga. Después del capitalismo: Una Economía Participativa o Parecon  Parecon se centra en cuatro compromisos institucionales clave enmarcados en dos contextos que son el internacionalismo y el medio-ambiente. Con estos nuevos compromisos institucionales, la economía participativa se propone fomentar la solidaridad, la diversidad, la auto-gestión y la equidad o justicia. Parecon no es una descripción detallada, sólo se define a grandes rasgos por dos motivos. En primer lugar porque si queremos fomentar una sociedad participativa, no podemos detallar lo que sería la sociedad del futuro, dicho de otro modo no podemos decirle a la gente del futuro cómo tendrá que comportarse, qué decisiones deberá tomar. Por otra parte, detallar esa sociedad del futuro es simplemente imposible por la infinidad de factores que influyen en las decisiones como el contexto, los deseos de cada uno, las experiencias pasadas que se han ido acumulando, la cultura, entre otros. Veamos más en detalle en qué consisten estos compromisos institucionales. El primero de estos compromisos son los consejos de trabajadores y consumidores en los que se aplica el principio de participación en las decisiones en proporción a cuanto le afecta a cada uno. Algunas decisiones pueden ser dictatoriales (por ejemplo, ¿qué ropa me pongo hoy?), otras por consenso (¿en qué queremos invertir para la planta de producción?), por votación a mayoría simple, 2/3, ¾ etc. En estos consejos de trabajadores, debemos considerar la dinámica de grupo, me refiero a cómo fomentar la participación de las personas en la toma de decisiones. Nos lleva pues a nuestro segundo compromiso institucional, el complejo equilibrado de tareas que consiste en redefinir los puestos de trabajo empezando por distinguir lo que llamamos las tareas empoderadoras y las desempoderadoras. Lo que proponemos es que cada puesto de trabajo tenga una combinación de tareas estimulantes, gratificantes, que dan confianza (empoderadoras) y tareas más pesadas, poco estimulantes, repetitivas, aburridas (desempoderadoras). Por ejemplo, podemos imaginar puestos de trabajo con las siguientes tareas: puesto A contabilidad, mantenimiento de las oficinas, atención telefónica; puesto B organización de producción, control de fabricación, mantenimiento de maquinaria. Nuestro tercer compromiso tiene que ver con la remuneración basada en el esfuerzo y sacrificio contraria a la remuneración basada en la propiedad, en el poder de negociación y en la productividad de cada uno. Este sistema de retribución tiene dos argumentos a favor. Primero es moralmente justo y, en segundo lugar es pragmático porque nos permite medir el valor del trabajo. De poco servirían estos compromisos institucionales en una unidad de producción si los mercados siguen determinando lo que se produce, la cantidad y a qué precio, de ahí nuestro cuarto compromiso institucional, la planificación participativa que dará a los consejos de trabajadores y de consumidores la posibilidad de llegar a una decisión respecto a lo que se va a producir, la cantidad, los recursos necesarios y las condiciones de trabajo. En la práctica, se funcionaría por un sistema de ida y venida, por una parte, los consejos de arriba que harían la labor de portavoces y, por otra, los de abajo que decidirán lo que quieren en base a la información disponible. De esta manera, cada trabajador y consumidor, dentro del consejo va ajustando lo que puede y quiere hacer en función de la información recibida. Gracias a la planificación participativa y la remuneración basada en el esfuerzo, sacrificio y tiempo de trabajo, cada cual puede expresar sus preferencias y decidir entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio. Esferas políticas, culturales y familiares Podemos imaginar cómo sería aplicar los mismos compromisos institucionales a estas esferas para definir así la visión de una Sociedad Participativa. Aunque todavía quede mucho por estudiar acerca de cómo se aplicarían en las esferas culturales y familiares, sí podemos aplicar a la esfera política los consejos de ciudadanos (respetando el principio de cada uno participa en las decisiones proporcionalmente a cuanto le afectan), la planificación centralizada y el complejo equilibrado de tareas. Los consejos estarían compuestos por 25 o 50 ciudadanas y ciudadanos que elegirían un portavoz que formaría parte de un nuevo consejo. Por ejemplo, con 5 niveles de consejos de 31 ciudadanos, llegaríamos así a cubrir la población española entre 18 y 60 años. En cada consejo, cada individuo expresa sus preferencias en aquellos asuntos que le afectan directamente. Si un asunto concreto afecta también a personas de otros consejos, el portavoz elegido lo transmitiría al consejo del siguiente nivel y así sucesivamente. Qué hacemos a partir de ahora IOPS A principios de 2012, se creó y puso en marcha la Organización Internacional por una Sociedad Participativa (OISP) que define los valores que quiere fomentar a través de nuevas instituciones. OISP propone nuevas instituciones que fomenten la Solidaridad, la Justicia, la Diversidad, la Auto-gestión, la Justicia, la Sostenibilidad y el Internacionalismo mediante compromisos institucionales que permitan la participación de los ciudadanos en todos aquellos asuntos que les afecten. Entender los conceptos de Parecon e IOPS Si pensáis que OISP es interesante, viable y merece la pena dedicarle algo de tiempo, os recomiendo que, por una parte leáis detenidamente sus conceptos y luego contrastéis vuestras opiniones con más personas susceptibles de interesarse por ello. Entrad en la web de OISP, daros de alta como miembro y contactad con personas de la organización para plantear vuestras dudas. Ya existe una comunidad de más de 2.800 miembros por el mundo, en España todavía somos pocos, es cierto pero podemos y debemos crecer en número. La Sociedad Participativa presentada en IOPS es una Visión. A nivel estratégico, debemos considerarla como una herramienta flexible que dará una orientación a nuestras decisiones para alcanzar una sociedad que fomente los valores que queremos defender. A corto y medio plazo, si creéis que es posible y que merece la pena probarlo, podéis aplicar los compromisos institucionales de OISP y notar cambios en el día a día porque formareis parte de una comunidad que aceptará vuestras críticas, vuestras diferencias, vuestras sugerencias, os apoyará para que participéis sea cual sea vuestra experiencia, os apoyará y animará a aprender de los errores. Se fomenta así la participación, la crítica para ir cambiando o mejorando la visión que se defiende. A su vez, tener una Visión es tener un objetivo a muy largo plazo, tal vez los que estamos leyendo este artículo aquí no conozcamos esta sociedad nueva aunque podemos empezar a sembrar sus semillas ahora y vivir algunos cambios, se trata de dar la esperanza que un mundo diferente es posible. No os digo que aceptéis OISP con los ojos cerrados, sino más bien lo contrario, criticadla. Pero recordad una cosa, la mayoría de las personas piensa que no existen alternativas viables porque eso nos repiten una y otra vez los medios de comunicación, nuestros gobiernos, nuestro entorno, incluso nosotros mismos, pues resulta que os acabo de presentar una, resulta que sí hay una alternativa.

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